Por Jazmin Duarte Sckell
La Manosfera en Latinoamérica: manipulación emocional y amputación de la humanidad masculina
Con el ascenso de la extrema derecha a nivel mundial, y con esta, las campañas de pánicos morales anti género, ha llamado la atención asimismo la tendencia de la movilización y radicalización de hombres en el marco de elecciones, como fue el caso de Trump (2016/2024) en USA y Bolsonaro en Brasil (2018). Varios artículos se refieren al fenómeno como Incel/Célibe involuntario o Red-Pill, sin embargo, los grupos y mensajes que componen la manosfera son mucho más amplios que lo estereotípicamente relacionado con el movimiento célibe involuntario. En este artículo se exploran los tipos de narrativas existentes en América Latina pertenecientes al espacio de la manosfera y de influencia de la extrema derecha, presentando conclusiones que permitan pensar en contranarrativas que posibiliten diálogos entre el feminismo y masculinidades democráticas.
- Palabras claves: manosfera, América Latina, extrema derecha, masculinidad autoritaria, contranarrativas.
Introducción
Desde la sorpresiva elección de Donald Trump en USA en el 2016, la alt-right o nueva derecha ha sido objeto de investigación y reflexiones en el mundo, frente a la amenaza del avance de una nueva derecha populista autoritaria. A pesar de que el fenómeno cobró visibilidad en ese contexto, la ideología iliberal1 y el avance de una derecha reaccionaria venía gestándose en años previos. Así también, era visible el desarrollo de campañas contra la categoría de género, desde el concepto de “ideología de género”, desarrollado en los años noventa como justificación contra el avance a nivel internacional del feminismo institucional. En el contexto actual se utiliza esta definición para atacar el avance de la ciencia, las políticas públicas y los derechos, tanto de mujeres como de diversidades, que son visibilizados a partir de la categoría de género (Kuhar & Paternotte, 2017; Sauer,2019; Corrêa, 2022).
Una parte importante de la explicación del crecimiento de estos movimientos radica en las estrategias de comunicación llevadas a cabo por estas organizaciones políticas, que tienden a estrategias populistas-polarizadoras, así como a la movilización del miedo y las ansiedades, que tienden a ser normalizadas y adoptadas en el discurso político (Wodak, 2015). El contenido ideológico de sus mensajes se ha enmarcado en lo que ellos denominan una “batalla cultural” contra el “marxismo cultural” (Stefanoni, 2021; Paternotte & Verloo, 2021; Semán; 2023). Este término se utiliza para agrupar a todos los grupos políticos e ideas que critican las desigualdades múltiples que existen en las sociedades actuales.
En este contexto, tanto la misoginia como el discurso antifeminista han circulado con más fuerza en diferentes espacios, sobre todo digitales a nivel mundial. Los espacios digitales con contenido misógino, antifeminista y con mensajes vinculados a ideas jerárquicas o desigualitarias de sociedad, dirigidos a un público masculino, pueden ser categorizados como “manosfera”. Es así que este trabajo plantea el análisis de una parte de este discurso, específicamente en América Latina, en búsqueda de comprensión de las dinámicas existentes en este contexto regional particular.
En primer lugar, se hace un breve repaso del avance de los estudios de masculinidad a nivel mundial y regional, poniendo énfasis especialmente en aquellos estudios vinculados a la extrema derecha. Posteriormente, como un acercamiento al análisis de los contenidos que circulan en la manosfera latinoamericana, se seleccionaron tres canales de YouTube dirigidos a una audiencia masculina de creadores de diferente tipo, para identificar las diferencias y las similitudes de las distintas narrativas difundidas en términos de género. Y finalmente, se realizan conclusiones breves en relación con los diferentes ejes narrativos encontrados en el contenido analizado. Si bien no se plantea un análisis exhaustivo, se llegan a conclusiones preliminares que permitan avanzar en contranarrativas, como en otros análisis de mayor profundidad.
Estudios de masculinidad, cultura y política
Los estudios de masculinidad o Men Studies, son una rama de los estudios de género establecida en los años ochenta, que busca comprender y teorizar el comportamiento y las normas sociales relacionadas con la masculinidad, inicialmente relegada al pensar en género. “El asunto es epistemológico: el pez no sabe que el agua está mojada. Los hombres no han considerado su sexo —sus características, atributos, subjetividades, preocupaciones, comportamientos, derechos, deberes y condiciones en relación con las mujeres de su propia raza, clase, etnia y grupo— lo suficientemente problemático como para investigarlo” (Allen, 2002, p.192).
A partir del análisis feminista de la sociedad, la visibilización de las desigualdades y las reivindicaciones de mejores condiciones para las mujeres, los hombres comenzaron a reflexionar sobre su propia posición en la sociedad y las consecuencias e implicancias de vivir ocupando estos roles. Una socióloga, especialmente influyente en el área, definió así la masculinidad, como configuración de práctica dentro de un sistema de relaciones de género que se manifiesta en sentidos, acciones, posiciones sociales, experiencia corporal, personal y cultural (Connell, 1995).
En su diversidad de manifestaciones, el análisis de las masculinidades ha prosperado desde investigaciones históricas ambiciosas como la realizada acerca de los estereotipos de masculinidad europea entre los siglos XIX y XX de George L. Mosse; hasta análisis antropológicos ricos en detalle, como el de Matthew C. Gutmann, acerca de los diferentes sentidos de la hombría y la paternidad en México. Algo llamativo sobre los estudios de masculinidad ha sido el interés que ha suscitado la temática, sobre todo en momentos donde existe una percepción de “crisis” (Allen, 2002). En este sentido, pareciera ser que el tipo de comportamiento asociado a la masculinidad se visibiliza cuando parece estar debilitado o generar un malestar percibido en los hombres de cierta época.
Es así como en la actualidad, en un contexto de cuestionamientos sobre cómo producir y vivir en medio de una crisis ecosocial —que exige cambios decisivos en el estilo de vida capitalista—, existe nuevamente un marcado interés en el estudio de la masculinidad. El sociólogo norteamericano Michael Kimmel ha estado analizando desde 2013 la sensación de resentimiento existente entre hombres blancos de la clase obrera norteamericana, quienes percibían su calidad de vida afectada por las condiciones económicas existentes. A partir del concepto de “derecho agraviado”, pone a discusión la sensación de pérdida de privilegios sentida por este grupo social, que se siente “emasculado” por no poder reproducir el estilo de vida de sus padres o abuelos. Este mismo análisis es el que se retoma para comprender el porqué de la primera victoria de Trump en el 2016, no obstante, sumando el factor de la radicalización a través del uso de las redes sociales.
Estas elecciones representaron un punto de inflexión para el análisis de las masculinidades online y el avance de la nueva derecha. Diversos autores (Nagle, 2017; Ging, 2017; Dignam & Rohlinger, 2019), han señalado el proceso de politización de espacios online, sobre todo en el caso norteamericano con el foro RedPill en Reddit, y la llegada mainstream de la ideología Incel a diferentes espacios sociales y lugares geográficos. Los Incels o célibes involuntarios son hombres heterosexuales con una visión pesimista de la posibilidad de relacionarse con mujeres, por verse a sí mismos en lo más bajo de una jerarquía social masculina, y por tener una visión de las mujeres como oportunistas y privilegiadas (Ávila Bravo-Villasante, 2023; Weselovski da Silva & Hennigen, 2024). A pesar de un discurso biologicista y pseudocientífico inexorable, estos se convencen, al mismo tiempo, de ser víctimas de una “subversión del orden natural de las cosas” (Amato & Fuchs, 2022, p.82).
Al tomar la “píldora roja”, como metáfora de despertar a la “verdad” representada en la película Matrix, los incels aceptan un relato sobre una sociedad jerárquica en donde existen hombres “alfa” que tienen acceso al poder y las mujeres. Las mujeres por un “imperativo biológico” solo buscarían reproducirse con este tipo de hombres, a quienes ellos quieren emular, por esta misma razón. El subgrupo de los Incels forma parte de un ecosistema más amplio de hombres que comparten una visión pesimista de la sociedad y un sentimiento de sentirse discriminados, en donde se pueden incluir los activistas por derechos de los hombres, hombres separatistas que “siguen su propio camino” (MGTOW – Men Going Their Own Way) y aquellos que consumen contenido de Pick-Up artists o “maestros/expertos en seducción” (Ávila Bravo-Villasante, 2023). Estos grupos se pueden comprender dentro de la categoría de manosfera que puede incluir además a todo espacio digital que busque difundir ideas misóginas o una visión pesimista desigualitaria de la sociedad, para una audiencia masculina.

Algunos de estos grupos se remontan ya a los años ochenta con la aparición de los primeros grupos de los derechos de los hombres, quienes se cuestionaban su percibida pérdida de privilegios frente al movimiento feminista de la época. Particularmente en América Latina, puede que no sea una coincidencia que las narrativas anti-género tengan un lugar potenciado después de una gran ola renovadora del feminismo, centrada sobre todo en denunciar la violencia y el feminicidio, así como en presionar por el derecho al aborto. La campaña contra la “ideología de género”, así como contra los derechos LGBTQA+, parece poner de relieve más claramente que bajo la narrativa también hay un rechazo a un tipo de masculinidad más tolerante, inclusiva y democrática.
Si bien el machismo no es algo nuevo en la región, que ha sido caracterizado desde afuera muchas veces por esta peculiaridad (Gutmann, 1996; Fuller, 2012), hoy existen nuevas expresiones de este discurso que circula en las redes sociales, afectando no solo la vida personal de varios hombres, sino también movilizándolos para apoyar opciones reaccionarias y autoritarias. En el caso de Brasil, ya desde el impeachment a Dilma Rouseff se generó un espacio de gran violencia misógina contra la presidenta (Rubim & Argolo, 2018), que tuvo una especial expresión online (Lima-Santos & dos Santos, 2022). Esta situación dio la tónica para más discursos antifeministas que se incrementaron con Bolsonaro, quien además utilizó el discurso de la libre portación de armas como una forma de hacer una performance masculina agresiva y dar un discurso de “empoderamiento” a otros hombres (Kalil, Pinheiro-Machado, & Mury Scalco, 2021). Ramos (2023), ha demostrado cómo las discusiones sobre masculinidad en el ámbito digital han sido claves dentro del movimiento de la nueva derecha en Brasil, inclusive para juzgar el propio actuar de Bolsonaro como presidente.
En Argentina, donde hoy el gobierno se posiciona como antifeminista y conservador, trabajos como los de Bard Wigdor & Magallanes (2018), identificaban ya desde el 2018 la activación de un ciberactivismo machista en grupos exclusivos para hombres. Las consecuencias de este discurso, como del desmantelamiento del Estado por parte del gobierno actual, son situaciones en curso, aún pendientes de mayor análisis; sin embargo, es claro que la campaña contra la “ideología de género” y la polarización resultante de la discusión por la despenalización del aborto en Argentina, han permitido difundir más ampliamente un sentido común conservador (Berdondini & Vinuesa, 2024).
En términos de varios países, y como un tipo de contenido importante de mencionar por su popularidad, son los mensajes del tipo coaching o de desarrollo personal. En este tipo de contenidos, muchas veces se comunican indirectamente mensajes conservadores o machistas, como es el caso del psicólogo de la alt-right Jordan Peterson (Lafrance, Menteth Wheelwright & Ferguson, 2025). En el caso latinoamericano, este tipo de contenido ha estado además muy conectado a la performatividad religiosa encontrada en iglesias evangélicas. Por un lado, dentro de la llamada “Teología de la prosperidad”, por su discurso vinculado al discurso neoliberal del emprendedurismo (Semán, 2001), y su desdoblamiento digital denominado “Teología del Coaching” (Costa, 2024). Muchas figuras religiosas han usado este estilo persuasivo para instrumentalizar la fe religiosa, en un “charlatanismo político-religioso” (de Aguiar, 2024) que es además posible rastrear en términos de género.
Un acercamiento a la manosfera latinoamericana
Al presentar el recorrido por los estudios de masculinidad y el contexto actual de la nueva derecha en la región, la intención de este apartado es hacer un ejercicio de aproximación al universo que constituye la manosfera latinoamericana, tomando ejemplos de canales de YouTube, de diverso tipo de contenido, para una audiencia masculina. Es así que se toman como casos de análisis un pódcast político masculino de Argentina, una cuenta de consejos de citas y relacionamiento de México; y un canal de consejos de un influencer de negocios de Brasil. En todas las cuentas se han seleccionado los diez videos más vistos, además de contenido específico referido más directamente a ideas sobre masculinidad/género, para realizar un análisis discursivo de las narrativas comunicadas. Lo que tienen en común estas diferentes cuentas es que dan un mensaje prescriptivo acerca de cómo ser “hombre”, en diferentes esferas de la política, las relaciones personales y los negocios.

El pódcast masculino seleccionado es un espacio de contenido político que también cuenta con un streaming en YouTube, en el que, sobre todo, resaltan comentarios y discusiones de quienes serían seguidores y la audiencia, sobre la coyuntura particular del país, que hoy cuenta con el primer gobierno libertario. Más allá de las diferencias particulares de cada programa, es claro notar una tónica en común en la forma de expresar el mensaje. Se reportan ejemplos en los que se pueden mostrar lo “basado” que es el presidente —del slang based como audaz y seguro— a través de la forma en que “domó” a algún contrincante. Hay una constante celebración de la “victoria” por sobre quienes se consideran rivales, pero en términos agresivos como “eso es una muestra de poder, lo meó”, también utilizando metáforas de connotación sexual como la violación. La representación de un hombre de poder está dada por quien es agresivo, desinhibido y se impone sobre los demás.
Este tipo de frases ejemplifican el leitmotiv general de los episodios, la negación y constante desprestigio hacia las personas que consideran adversarios, llegando a niveles de alta violencia y deshumanización con palabras como “kuka”, “mandril”, “brutos”, entre otros. Debajo de estas expresiones está la creencia que es mencionada textualmente en un episodio: “el poder es un juego de suma cero”, desde el cual sería imposible el reconocimiento o el diálogo con el otro. Además del estilo agresivo de comunicación, hay una constante referencia a la destrucción de lo público y la superioridad de lo privado —asociada a tomar la “red pill”— al convertirse en seguidor de las ideas individualistas y neoliberales de la escuela austriaca.
En un ámbito aparentemente diferente, encontramos el contenido del coach de citas, quien, sin embargo, propone como lo hacía el pódcast, seguir el camino del “alfa”, pero en la búsqueda principalmente de conquistar mujeres. Su audiencia parece estar constituida por hombres heterosexuales que tienen dificultades para relacionarse con el sexo femenino y buscan en el canal consejos para poder sentirse mejor consigo mismos y lograr entablar relaciones con mujeres. La definición del ser “alfa” para este canal está dada principalmente por una sensación de seguridad, autonomía y desapego hacia la necesidad de conectar con mujeres, lo que permitiría distanciarse del simpeo, o búsqueda constante directa de validación femenina. Esta propuesta viene a representar una solución al aparente miedo de ser “dominados” por las mujeres, que mantendrían a un hombre interesado solo para aprovecharse de él. El canal trabaja a partir de esta idea y propone que las mujeres no respetan a los hombres que necesitan validación de ellas, “el estándar de las morras, es que el hombre vale verga”, “ellas aman a los cabrones”. La única forma de conseguir atención femenina es “estar arriba en la escalera”. Inclusive asume que la jerarquización de hombres entre “alfas” y “betas”, sería una acción femenina, y no una visión pesimista del mundo masculino autoelaborada.
Si, por un lado, fomenta de forma positiva la seguridad en uno mismo, descubrir su propio valor, la autonomía emocional; por otro, propone una visión negativa de las mujeres, especialmente demonizando a aquellas que cultiven características similares a las que ellos asocian con la masculinidad. En particular, hay un desprestigio constante hacia las mujeres que tienen varias parejas sexuales, las “malas mujeres”. Algunos de los consejos que ofrece están cerca de las técnicas de los “expertos en seducción”, basadas en la manipulación emocional del sexo opuesto. A pesar de hablar de conexión, propone finalmente una visión de las relaciones personales como juegos de poder, y caricaturiza y reduce los comportamientos y deseos de las personas. Contradictoriamente, aunque sugiere a los hombres alejarse de la búsqueda de validación femenina, termina proponiendo artimañas complicadas y contra-intuitivas, para conseguir exactamente eso.
Por último, tenemos al coach de negocios, que enlaza de alguna manera dos elementos presentes en los anteriores canales, por un lado, el mensaje del individualismo económico, con la aplicación de recetas para el desarrollo personal. En este caso particular, el contenido se enfoca en lograr que quien escuche consiga la “prosperidad”. En principio, no sería un contenido específicamente diseñado para hombres, sin embargo, tanto en la presentación del influencer masculino como modelo, como en sus invitados hombres, se puede identificar un mensaje más directo a esta audiencia. En un mensaje similar a la idea del self-made man (Mulholland, 2003), hay un énfasis en el desarrollo de la autoeficacia y la superación de “bloqueos”, que afectan el logro de objetivos y la mentalidad de “escasez”.
Ser hombre está definido así principalmente por la autosuficiencia, es quien “puede tomar sus decisiones” y no necesita de otras personas: “el hombre no tiene madre, quien tiene madre es un niño”. A pesar del mensaje de independencia, es interesante notar en el contenido cómo los mensajes resaltan al mismo tiempo cierta vulnerabilidad en la psicología masculina, hablando de autoestima, momentos importantes de cambios en la vida y superación de traumas. El mensaje particular de este canal, sin embargo, sin posicionarse abiertamente como religioso, menciona el casamiento como camino de superación personal, y el rol del hombre como seguridad de la mujer. El objetivo sería ser un “buen padre, marido y empresario”.


Conclusiones
El gran denominador común encontrado en los contenidos analizados en este trabajo, como en las descripciones de la literatura previa, es que los mensajes creados para una audiencia masculina en la manosfera buscan explotar las inseguridades y las dificultades con las que están lidiando varios hombres y jóvenes en el presente, redirigiéndolas hacia visiones autoritarias y jerárquicas de la sociedad.
A partir de diagnósticos incompletos sobre la realidad social y cierta muestra de empatía hacia la situación de inseguridad personal y escasez que viven varios hombres en la actualidad, se utiliza la manipulación emocional para, por un lado, aumentar el sentido de humillación y fracaso que sienten estas personas, y luego redirigir este sentimiento, convertido en resentimiento, hacia una necesidad de dominar y trepar socialmente, como la única forma de solucionar la carencia percibida.
A pesar de la descripción de un mundo jerárquico donde existen hombres “alfa”, que tendrían acceso a recursos económicos y sociales; la gran proyección de los problemas personales está dirigido hacia las mujeres. Estas son representadas como personas oportunistas que buscan solamente su propia ventaja y en quienes no se puede confiar. Por debajo de esta idea, está el supuesto de que el avance en derechos de las mujeres implica una pérdida para los hombres. Suponen que solo en una situación de subordinación, las mujeres los elegirían, proponiendo así la vuelta a roles tradicionales, la criminalización de conductas que salgan de este modelo, y el ataque frontal al feminismo.
Esta visión jerárquica de la sociedad, en la que solo existen luchas de poder y competencia, conecta directamente con el individualismo económico que plantean como modelo tanto el discurso emprendedor, como las escuelas económicas neoliberales que disponen destruir políticas públicas sociales. Desde esta mirada no existe realmente solidaridad ni posibilidad de cooperación, en un mundo donde la “naturalidad” es la superioridad de algunas personas sobre otras.
Los canales buscan finalmente solidificar esta idea de competencia ya existente en las dinámicas laborales y económicas actuales, partiendo desde lo personal y prescribiendo un modelo de hombre agresivo, autónomo e insensible: “el hombre [es quien] la quiere poner y quiere pelear”. No permiten a los hombres vivir la amplitud de su humanidad, mutilando emocionalmente a los seguidores que terminan creyendo y aplicando las recetas de estos canales, aumentando en varios casos la sensación de soledad inicial por la que se acercaron a buscar el contenido.
Esta situación además nubla la posibilidad de estos hombres de percibir la raíz más profunda de los problemas sociales más allá de lo individual, que termina solidificando esa sensación de fracaso como algo propio desconectado de un contexto social y económico más extenso: “la persona que no alcanza el éxito es la única culpable de su fracaso, haciendo caso omiso de todos los factores sociales, emocionales y políticos que la rodean, así como ignorando el hecho de que el mensaje que se le transmite es mentira” (Costa en Instituto Humanitas Unisinos, 2024).

Referencias
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1 El concepto de iliberalismo comprende el conjunto de ideas y prácticas que se alejan del marco jurídico y normativo de la democracia liberal, tendiendo hacia el autoritarismo (Laruelle, 2022).